“El hombre libre nunca pedirá permiso para poder andar por el mundo que le pertenece”.

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Los venezolanos llevan más de veinte años exigiendo que se respeten sus derechos constitucionales, luchando por la libertad de los presos políticos, pidiendo por una economía libre, que su libertad sea plena y digna al igual que su isonomía.

Los políticos no terminan de entender que es el soberano el que los mantienen vivos en su carrera política y que de paso cuando logran algún puesto público es el mismo soberano el que les cancela su sueldo. Para nadie es un secreto que en Venezuela existen dos bloques de opinión y que cada uno de ellos tienen sus líderes que, se han dado a la tarea de creerse los amos y dueños del país, sin tomar en cuenta la verdadera opinión de la mayoría de los ciudadanos, burlándose así de sus ideas o decisiones.

La calle es la tarima para que el soberano defienda su postura política y sus más firmes deseos, por eso es que la calle y el soberano tiene más poder que cualquier decisión que tomen sus representantes políticos, pero al parecer a los venezolanos se les olvido el poder que tienen y sólo esperan por las decisiones de sus supuestos líderes que se la pasan de mesa en mesa dialogando hasta que les termina el whisky.

Ya para los venezolanos el escuchar las palabras negociación o dialogo les incomoda porque de una u otra forman se sienten traicionados cuando se hacen tras bambalinas. ¿Diálogo? Mejor llamémoslo convenios para estar más claros, convenios que se toman con una chequera abierta disque en pro del soberano, pero sin su consentimiento.

Los que está pasando en Venezuela es muy preocupante por las acciones que toma el régimen como la parte opositora, ya que hay acciones de dudosa reputación lo que hace pensar que por debajo del puente este pasando mucha agua sucia.

Sí la calle y el soberano tomaran el valor que les corresponden por ley, los líderes que se hacen llamar de la oposición como los del régimen entenderían que ellos sin los ciudadanos no son nada, por ende escucharían y acatarían lo que les dicen los ciudadanos… No hay nada más peligroso para una idea que encontrar las calles solas y abandonadas.

Lo que se ve en las calles de Venezuela no es para estar tomando acciones o decisión sin tomar en cuenta el clamor de los ciudadanos que piden respeto y libertad. No es tiempo de retóricas populistas ni de estar comprando conciencias con bolsas de comida o con marchas llenas de pasión en donde se pierde la razón.

Los venezolanos están pidiendo un cambio de sistema, no la de personajes donde cambiaran sus caras, pero no las ideas socialistas ni la forma de gobernar.

El mundo observa con mucha cautela lo que pasa en las calles de un país en crisis y analiza lo que piensa el soberano, pero no pasa más de ahí, ya que los problemas de Venezuela son autónomos y son sus ciudadanos los que tienen que solucionar sus diferencias.

Venezuela hoy sufre al ver al soberano matándose entre si, al ver como cambiaron sus calles donde años atrás vivía la libertad y la cordialidad, el país no puede permitir que esto termine en una guerra civil por culpa de unos enfermos de poder que sólo piensan en su bienestar sin importar lo que les pide o exige el ciudadano.

Los venezolanos no pueden seguir alimentando al tirano y a sus supuestos opositores, bien los decía Étienne de la Boétie “Jamás ha sucedido que los tiranos, para asegurarse, no se hayan esforzado por habituar al pueblo no sólo a la obediencia y a la servidumbre sino también a la devoción hacia ellos. Lo que enseña, pues, a la gente a servir más a gusto.”

En Venezuela los que más daño le han hecho a la libertad del país no son sus gobernantes, sino los llamados enchufados, porque un gobernante sin aliados queda desnudado.

“Que no calle la calle y que hable el soberano, porque en él está la libertad que permite que un país avance”.

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Solo intenta ser feliz,porque la vida es dura y poco dura -Poeta y Escritor-Defensor de la Isonomia - Nací para morir libre y vivire para luchar por lograrlo.

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