¿SERENDIPIA O PRAGMATISMO?

“El hombre que va por la vida apostándole al destino, a la suerte o la buena voluntad de los demás, siempre termina siendo manipulado por cualquiera”.

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Siempre se habla y se discute cual sería la mejor forma de gobernar una nación, un estado, una provincia o una sociedad, dentro de los sistemas más nombrados para gobernar y haciendo referencia a ideologías tenemos al Capitalismo y al Socialismo, en los religiosos es aun más complicado si se gobierna dentro del judaísmo, islamismo, cristianismo, hinduismo o el budismo.

Como podemos ver las direcciones a seguir son muy diversas y a la vez complicadas ya que todas defienden su propio fin o bien en común, de ahí es que nacen los falsos políticos, caudillos, sacerdotes, pastores y mesías, ya que se encuentran con una población amorfa que busca el bien común y un colectivismo lleno de felicidad, el cual termina dominado por seres miserables que lo único que desean es el poder y la sumisión de sus esperanzadas ovejas.

Lo cierto es que para crear una verdadera sociedad independientemente de la doctrina ideológica o religiosa, se necesita mano dura, disciplina, orden, control y de líderes con decisiones radicales, pero muchos les apuestan a circunstancias donde brille la serendipia y otros hablan de ser pragmáticos, cuando ambas cosas no suelen tener una conducta propia para gobernar a una sociedad y mucho menos desarrollarla.

Se sabe que la Serendipia es una circunstancia donde por casualidad se encuentra algo que no se busca, por lo general se ve mucho en el camino del amor y la pasión ya, que el hombre siempre anda buscando el deseo de ser comprendido, atendido y querido, en este campo mágico es donde la serendipia se convierte en un hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se esta buscando algo distinto, por esta razón no pode ser parte de una ideología para gobernar.

Mientras que, el pragmatismo se dirige hacia las acciones y no a la teoría, se encamina hacia lo práctico para juzgar la verdad de teorías filosóficas con doctrinas, mitos, dogmas, religiones, moral o conductas sociales, pero el pragmatismo tampoco es el camino idóneo para gobernar ya que se convierte en una canoa a la deriva que se deja guiar por la corriente, sin saber que muchas veces la conduce a un rápido o a una terrible cascada.

¿Serendipia o pragmatismo? Al parecer esta es la pregunta que se hacen algunos líderes, presidentes que actualmente están gobernando o aspirantes al poder. Ya que vemos decisiones que no conducen a nada tan sólo por contradecir una posición política y otras decisiones que por puro tropiezo dan buen resultado para un sector del que se gobierna, obviando esa tranquilidad conseguida que se esfumará porque no es un resultado estudiado ni analizado para lograr un verdadero fin, donde la sociedad crezca y se desarrolle.

Están muy equivocados los que pretenden gobernar apostándole a la serendipia o con la buena voluntad del pragmatismo. Una sociedad, un estado o una nación se gobierna es con leyes que arropen a todos los ciudadanos por igual, donde la política pueda ser representada por el ciudadano y no por el politiquero, donde el libre comercio sea parte de la identidad del individuo, donde la propiedad privada se convierta en un derecho y no un deseo. Para gobernar un país no se puede pensar con el corazón ni con la pasión, se debe actuar y tomar decisiones radicales por el bien de país y no por el bien de un sector de la población.

La serendipia y el pragmatismo dejémoslo para el ciudadano común, que bajo su responsabilidad tiene que velar por su libertad y por el destino que desea buscar.

Cuando se trata de gobernar tenemos que acordarnos del poeta francés Víctor Marie Hugo cuando decía… “No existen países que sean pequeños. No se mide la grandeza de una nación por el número de habitantes. Así como no se mide la grandeza de un hombre por su estatura”.

La grandeza de un país esta es en sus ciudadanos y no en sus habitantes, en sus gobernantes que con mano dura sepan defender la isonomía, con líderes radicales que al momento de tomar decisiones no estén pensando en el pobrecito o en el famoso bien común y, un hombre es grande cuando defiende con egoísmo su libertad individual.

“Cuando se vive por costumbre o por obediencia, se termina siendo un esclavo feliz con sus propias cadenas”.

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Solo intenta ser feliz,porque la vida es dura y poco dura -Poeta y Escritor-Defensor de la Isonomia - Nací para morir libre y vivire para luchar por lograrlo.

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